AROMATERAPIA

La vaporosa elegancia de la energía vital…
           …Y dejemos que el Alma gire, gire, y gire… abierta de par en par.

Isabel Pedraz Portillo
Del vals de las máscaras al vals de las flores
RECONQUISTANDO NUESTRA LIBERTAD
FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL DR. EDWARD BACH

Aromaterapia viene a significar el alivio y curación de padecimientos fisiológicos, psicológicos y espirituales a través del aroma. Para ser efectivo debe provenir de las moléculas aromáticas de las plantas que poseen esas características. Los aceites esenciales.

El olfato es uno de nuestros sentidos reconocidos como “físicos”, Los efluvios de las moléculas aromáticas de los aceites esenciales son transportados a través del olfato directamente al sistema límbico, que es el responsable de nuestras emociones, nuestros instintos, las memorias y la liberación de hormonas.

Es por estos motivos que la aromaterapia es tan influyente en nuestro comportamiento y estados de ánimo, así como la facultad que posee de transportarnos de forma inmediata a recuerdos, momentos y lugares.

Aproximadamente el 95% de los aceites esenciales se obtienen por el proceso de destilación por arrastre de vapor de los órganos de las plantas aromáticas. Otros medios de obtención son por expresión, como en el caso de los cítricos, el enfleurage, y los absolutos, como el jazmín.

Para que los aceites esenciales puedan cumplir debidamente su función terapéutica deben ser íntegros, es decir, que se respeten y completen los tiempos de destilación y reposo que cada planta requiere a fin de que contengan todas sus moléculas. Deben ser igualmente puros, naturales, orgánicos y quimiotipados.

De las tres posibles vías de penetración, oral, olfativa y tópica, solo nos ocuparemos de las dos últimas, pues la ingesta oral requiere el diagnóstico de profesionales debidamente formados al respecto.

Por la vía olfativa se recurre a inhalaciones, difusores, perfume, aerosoles   ambientadores. La vía tópica es muy efectiva pues los aceites esenciales penetran en el torrente sanguíneo. Entre sus múltiples aplicaciones encontramos los baños, masajes aromaterapéuticos, envolvimientos…

Uno de los métodos más completos es la aromaterapia cosmética. La higiene y cuidado personal es una rutina diaria. En contraposición a los aceites minerales, que son oclusivos y carentes de energía vital, los aceites y mantecas vegetales son muy afines a la piel. Son nutritivos, protectores, emolientes, hidratantes, y unidos a los aceites esenciales, no solo embellecen y mejoran problemas cutáneos específicos, sino que a la par se están trabajando los estados anímicos.

Con la aromaterapia se tratan trastornos como el nerviosismo, la fatiga física y mental, la falta de concentración, irritabilidad, el insomnio, la apatía, la falta de tono y vitalidad, y un largo etcétera de desórdenes psicoemocionales y espirituales.

Como ocurre con las Flores de Bach, las sinergías serán exponencialmente eficaces si son personalizadas, atendiendo a los gustos y necesidades de la persona en cuestión y la etapa en concreto que esté atravesando. 

Es una terapia agradable y placentera que nos acerca a la Naturaleza y a sus elevadas vibraciones.

Si además de naturales, ecológicos y de alta calidad, los ingredientes provienen de empresas de comercio justo, nos hallamos ante una cosmética con Alma, que aportará luz, belleza, salud y bienestar.

Isabella Phillips. La hija de las mil rosas.
Fotografía: Mara Saiz